La independencia en Quintana Roo

Escrito por el Sep 11, 2018

Por Francisco Verdayes Ortiz
#RadarPeninsular

La llamada Guerra de Independencia (1810-1821) pasó inadvertida en lo que es actualmente el estado de Quintana Roo. La costa oriental de Yucatán no tuvo mayor poblacional colonial que Tihosuco y Bacalar. El primero convertido en un punto de enlace con Mérida y el segundo, en un bastión militar.

Puede decirse que nunca hubo una vida social, cultural, económica o política tan importante que confrontara los intereses de los criollos con los españoles, tomando en cuenta que incluso en la misma Mérida, capital de la Intendencia, los llamados “Sanjuanistas”, que lucharon por la igualdad y justicia, eran minoría.

Para la costa oriental de Yucatán (hoy Quintana Roo), los nombres de Hidalgo, Morelos, Allende y Guerrero, debieron verse como noticias muy lejanas, y en 1821, más que la independencia de México, debió impactar la propia independencia de Yucatán al naciente Imperio Mexicano.

El primer reconocimiento que Yucatán le da a la Guerra de Independencia –por lo que hace a la costa quintanarroense– ocurre el 17 de agosto de 1850, cuando la población mestiza de Isla Mujeres, refugiada ahí tras los horrores de la Guerra de Castas, se erige en pueblo por disposiciones del gobernador Miguel Barbachano y Tarrazo. La autoridad le bautiza con el nombre de “Dolores”.

Para el cronista isleño, Fidel Villanueva Madrid, este hecho no fue producto de la casualidad. En 1841, Yucatán se separó de México para iniciar una vida independiente, pero al estallar el conflicto con los mayas rebeldes, en julio de 1847, el gobierno yucateco tuvo que reintegrarse a México tan pronto como pudo, en 1848. Fidel piensa que Dolores, Isla Mujeres, era una franca alusión a Dolores, Guanajuato, cuna de la Independencia nacional, nombre con el que Yucatán trató de congraciarse con los mexicanos, luego de su aventura separatista.

Posterior a esto, no hay más alusiones a la Independencia de México hasta mayo de 1898, con la fundación de Chetumal, cuando el gobierno de Porfirio Díaz inicia la cruzada de reintegrar a la alejada y olvidada costa oriental de Yucatán. Es hasta entonces cuando “la mexicanidad” empieza a sentirse. El teniente Othón Pompeyo Blanco Núñez de Cáceres, bautiza las calles de la nueva población con nombres patrióticos. Además, no tardaría mucho Porfirio Díaz en crear un nuevo Territorio Federal (24 de noviembre de 1902) completamente independiente de Yucatán y al que llamó “Quintana Roo”.

Tampoco esto fue un hecho fortuito. Andrés Eligio Quintana Roo fue el peninsular más conocido y reconocido durante la lucha de independencia, había sido un yucateco muy mexicano y la tendencia del Gobierno Federal era empujar hacia ese aspecto: mexicanizar al naciente territorio. En ese mismo año, el puerto de Punta Corcho cambia su denominación por el de Puerto Morelos, en honor al Siervo de la Nación.

EL CENTENARIO
En 1910, el Gobierno Federal celebró con una gran fiesta el primer centenario de la Independencia de México, pero en Quintana Roo las cosas no fueron tan fastuosas. En Chetumal –reporta el cronista Ignacio Herrera Muñoz– una calle fue bautizada como “Centenario”, y de igual forma se creó un parque al que se nombró “Hidalgo”.

En Cozumel, el cronista Velio Vivas Valdés nos dice que un año antes, el 16 de septiembre de 1909, se colocó la primera piedra de la torre del reloj, una obra monumental para aquella época, con recursos netamente locales y con la idea de inaugurarla durante las fiestas del primer centenario. Sin embargo, por problemas de transporte de maquinaria, el reloj fue estrenado hasta 1911.

Durante la administración del gobernador Rafael Melgar (1935-1940), el furor de la mexicanización estuvo a tope: En Chetumal construyó edificios decorados con motivos nacionales e inauguró la avenida De los Héroes. Además, rebautizó poblaciones que tenían nombres de personajes religiosos por el de héroes revolucionarios, salvo un caso, el de la antigua hacienda de Santa María, a la que impuso el nombre de Leona Vicario, heroína de la Insurgencia y esposa de Andrés Quintana Roo.

En la actualidad, pueden encontrarse en nuestro estado, poblaciones –pequeñas o grandes– que honran la memoria de por lo menos ocho personajes de la Independencia de México. Ellos son: Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón, Mariano Matamoros, Vicente Guerrero, Ignacio Allende, Guadalupe Victoria, Leona Vicario y naturalmente, Andrés Quintana Roo.

OBRAS BICENTENARIAS EN 2010
Cozumel
En este municipio, lo novedoso es que estrenaron campana. El metal con el que han recreado el Grito de Dolores, los últimos 107 años, pertenece al reloj público.

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La antigua campana fue relevada por una casi tres veces mayor que ella: mide 65 centímetros de largo, por 69 de diámetro. Es una aleación de cobre, zinc y estaño y pesa 180 kilos. Fue elaborada por artesanos del Estado de México y tiene un relieve con las leyendas “Bicentenario de la Independencia” y “Cozumel, Isla de Paz”, además del grabado de la cruz que tenía la campana original utilizada por Miguel Hidalgo y Costilla. Se desconoce cuánto costó la campana.

Chetumal
Se reconstruyó la Explanada de la Bandera, se hizo una pequeña plazoleta y un nuevo kiosco, en términos generales, nada del otro mundo, pero junto con la construcción de una plaza cercana al Museo de la Cultura Maya, según anunció el Gobierno del Estado (en septiembre de 2008), el costo fue de seis de millones de pesos repartidos en partes iguales entre Quintana Roo y la Federación.

Solidaridad
El gobierno local preparó su Plaza Bicentenario, con la construcción del nuevo Palacio Municipal, en la que se proyectó una inversión de nueve millones de pesos, de los cuales un millón 800 mil eran recursos de la propia Comuna. La plaza se ubica en la zona conocida como “Cruz de Servicio”, al poniente de Playa del Carmen. La Plaza Bicentenario tiene área de fuentes danzantes, bancas, pasillos de interconexión, jardines, alumbrado y sistema de Internet (FOTO PLAZA BICENTENARIO).

Benito Juárez
La fiesta del Bicentenario iba a terminar en tragedia: El jueves 19 de noviembre de 2009, el entonces alcalde, Gregorio Sánchez Martínez, presentó la maqueta del Gran Parque Bicentenario, proyecto en el que se incluía un nuevo Palacio Municipal. Fue un atentado a la economía, pues se hablaba –mínimo– de 260 millones de pesos; además se iba contra el tiempo, pues tenía que ser construido en menos de un año; también iba contra la naturaleza, pues acabó con el pulmón urbano conocido “Ombligo Verde”, y finalmente contra la historia, pues pretendía que la Iglesia y el Estado compartieran una misma plaza, ignorando las Leyes de Reforma, en un municipio llamado Benito Juárez, esto sin tomar en cuenta que el clero fue el gran enemigo del movimiento de Independencia. Por fortuna no prosperó. (FOTO: GREG PALACIO)



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