El joven apenas cumplió 21 años y sus amigos se reunieron para festejarlo, pero nunca se imaginaron que todo se les saldría de control.

Uno de los testigos grababa el festejo en un restaurante y registró cómo el cumpleañero estaba sentado frente a un pastel adornado con una bengala encendida cuando sus amigos le lanzaron espuma en aerosol.

A los pocos segundos, esa nieve artificial se inflamó y las llamas envolvieron el cuerpo del cumpleañero. La víctima de este incidente no sufrió quemaduras graves, aunque recibió tratamiento preventivo en un hospital, o al menos fue lo que dieron a conocer sus amigos, pues grabaron absolutamente todo el proceso que el chico pasó.

Menos mal que todo terminó en una buena anécdota y no una desgracia.