Durante seis años, Chilaquil vivió en medio de la crueldad de sus amos. Atado a un árbol y comiendo sobras. Cuando por din pudo escapar, alguien le arrojó ácido en el rostro y le destrozó el hocico y parte de la nariz.

Pero el sufrimiento no paro allí, pues lo amarraron a una cabina telefónica en Tláhuac, Ciudad de México. Apenas en febrero fue rescatado por la organización Mundo Patitas y tuvo que ser sometido a una cirugía con el fin de que pudiera respirar con normalidad.

“Nunca había probado las croquetas, buscaba comida de la basura, sólo aceptaba tortillas, pan o galletas, por lo que ahora está adaptándose a una nueva dieta”, cuenta Norma Huerta, de la fundación.

Además de arruinarle la cara, la nariz y los dientes, los veterinarios opinan que también dañaron su autoestima, ya que hay gente que no se le quiere acercar pues tras el suceso tiene aspecto de ser un animal agresivo.

Pero ahora los administradores de la página están recaudando fondos con el fin de practicarle una segunda operación para que se le injerten trozos de piel y puedan arreglar su dentadura, así como para buscarle un nuevo hogar.

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