Seguramente recordarán al pequeño Wang Fuman, mejor conocido como “Ice boy”, el niño de la provincia rural de Yunnan, su historia se hizo viral cuando a principios del año se supo que, durante el trayecto para llegar a su escuela, un día de bajas temperaturas, su cabello y cejas se llenaron de hielo.

Se sabe que Wang solía caminar 4.5 kilómetros todos los días para llegar a su escuela primaria en la región de Zhaotong, una de más pobres de China. La caminata que realizaba todos los días duraba aproximadamente una hora.

Una mañana, las bajas temperaturas provocaron que su cabellera y cejas se cubrieran de hielo. El maestro de Ice boy tomó una foto que se hizo viral y terminó cambiando la vida del pequeño.

El fenómeno que se generó fue tan grande que Wang, además de recibir donaciones provenientes de todo el país asiático, fue invitado, junto con toda su familia, a un viaje a la capital, Beijing. Pero lo más importante es que una escuela privada, más cercana y cómoda, le ofreció la posibilidad de matricularse para que su calidad de vida y educación mejoraran.

Sin embargo, apenas una semana después de iniciar el periodo escolar, según reporta South China Morning Post, autoridades de la escuela privada que le ofreció mejores condiciones para su educación, se pusieron en contacto con los padres del menor para notificarles que sería mejor si Ice Boy regresaba a su lejana escuela pública. Aparentemente, el interés por la historia de Wang generaba una gran presión, tanto en la sociedad como en el Gobierno, y esto fue demasiado para los encargados de la escuela privada.

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