Un hombre de 45 años entró a una tienda en Sevilla con la intención de asaltar, pero no contaba con que los clientes se armarían de valor para deternelo y asi impedir que robará en dicho establecimiento.

Una señora fue quien tuvo la iniciativa de detenerlo, golpeándolo con su bolso, el ladrón se volteó y le disparó en dos ocasiones, afortunadamente el arma era de fogueo y solo le ocasiono quemaduras leves.

Seguidamente un señor ayudo en la detención, logrando así forcejeo entre las tres personas, mientras que la vendedora del lugar tiraba botellas de agua al ladrón.

Minutos después varias personas se suman a la ayuda logrando detener al hombre mientras la policía llegaba para después ser puesto a disposición judicial tras su detención.